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Exposición CICUS · El tiempo sin tempo, del fotógrafo José Antonio Zamora

 
 

El oficio del fotógrafo consiste, por debajo de todas las apariencias formales que constituyen la arquitectura formal de su labor, en fijar el tiempo en su contrario: la imagen. Esto es lo que le sucede a José Antonio Zamora, un fotógrafo borgesiano que cumple a rajatabla la premisa sobre la que se sustenta toda la obra del divino ciego. “He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre”. El artista está movido por el asombro o no es artista. Y el asombro, primer paso del conocimiento para los griegos, solo se consigue si nos acercamos al mundo con una mirada limpia, inocente, infantil. El asombro es la piedra filosofal donde se asienta la fotografía de Zamora.
Las dos cualidades que no se ven en la fotografía, y que por eso mismo la vertebran, están íntima e inexorablemente relacionadas con la infancia: el tiempo sin tiempo y la capacidad del asombro. Zamora no solo fija la imagen, sino que la desnuda de todos los artificios que podrían alejarla de su propia naturaleza. Perteneciendo a esa elite de la fotografía mundial que son los premiados por National Geographic, este fotógrafo de raza nos muestra la realidad tal cual es, sin más retoques que los ajustes necesarios para su visión en el esplendor del arte.