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Bravo Murillo y el Hospital de la Princesa

 
 

Desde hace mucho tiempo, la figura de Bravo Murillo, extremeño y, entre otras cosas, Presidente del Gobierno de Isabel II y Catedrático de la Universidad de Sevilla, ha sido objeto de admiración por su gran legado. Para el desarrollo de este trabajo se ha recogido información de los Archivos Históricos de Madrid y Sevilla; se han consultado 39 libros, recorriendo 20 bibliotecas de la Universidad de Sevilla; obtenido resultados de casi 70 citas de internet, examinado 3 números de la Colección legislativa de España, de los años 1847 y 1848 y numerosísimas Gacetas de Madrid, de los años comprendidos entre 1845 y 1931 (86 años); asimismo se han revisado los números del Boletín Oficial de Estado de los años comprendidos entre 1963 a 2006. Del Archivo Histórico Nacional se han conseguido numerosas cartas manuscritas entre Bravo Murillo y el Duque de Riánsares, esposo de la Reina María Cristina, madre de Isabel II, y Presidente de la Junta del Hospital de la Princesa.
En los cerca de 40 libros de la historia de España que hemos consultado, se ha podido comprobar, sin excepción, que se describe a Bravo Murillo como uno de los pocos políticos honrados del siglo XIX. José Luis Comellas, en su libro “Los moderados en el poder”, escribe:
El caso de Bravo Murillo constituye un hecho inaudito, estupendo, fenomenal en nuestra historia política. Fue un grande, un verdadero, un incomparable estadista, tal vez el único que hayamos tenido en todo el transcurso del pasado siglo.

El Diccionario Biográfico, en edición digital, editado por la Real Academia de Historia, presentado en Madrid (3 de mayo de 2018); incluye más de 45.000 personas fallecidas, relevantes en la historia de España, desde el siglo VII a.C. hasta el siglo XX, y define a Bravo Murillo como:
Estadista español impulsor del desarrollo nacional.
Su curriculum es muy amplio: 8 libros escritos, 7 revistas fundadas y dirigidas, 5 revistas en las que colaboraba, catedrático de Universidad de Sevilla, fiscal de las Audiencias de Cáceres y Oviedo, diputado durante 22 años, ministro en diversos Gobiernos: Gracia y Justicia, Comercio y Obras Públicas, Justicia, Marina y Hacienda, presidente del Gobierno, presidente del Congreso de los Diputados y senador vitalicio.
El objetivo primario de este libro es Bravo Murillo, pero no su faceta política, sino una faceta que estuviese relacionada con el ámbito sanitario. Tras examinar archivos en Alcalá de Henares (Archivo General de la Administración), en Madrid (Archivo Histórico Nacional, Archivo Histórico de Madrid, Biblioteca Nacional), no encontramos nada de su “faceta sanitaria” durante su periodo como Presidente del Gobierno.
En uno de los desplazamientos al Archivo Histórico Nacional de Madrid, nos aconsejaron que visitasemos el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla, situado en la Biblioteca Rector Machado de Sevilla. En este archivo encontramos lo que buscabamos, es decir, la faceta sanitaria durante el gobierno de Bravo Murillo, que se tradujo en la construcción del Hospital de la Princesa de Madrid, en honor de la primogénita de Isabel II.
La parte primera de este libro es una pequeña biografía de Bravo Murillo: nacimiento, estudios, vida profesional, pero sobre todo su vida política, lo que le llevó a ser el mejor político del siglo XIX, según criterio de numerosos historiadores. Hemos revisado brevemente sus grandes logros en política.
La segunda parte se ha centrado en la construcción de un hospital: el Hospital de la Princesa, en Madrid, a petición de la Reina Isabel II, en agradecimiento por el nacimiento de su hija, la Infanta María Isabel y Francisca de Asís, y por haber salido ilesas de un atentado. Se describe lo relacionado con la construcción, así como los reglamentos de régimen interior y del personal facultativo, listas de enfermedades y número de enfermos, obras de acondicionamiento, los diversos nombres que ha tenido a lo largo de más de 150 años, el nuevo edificio, etc., para finalizar comentando la memoria del Hospital de 2018, la última memoria publicada.
La parte más difícil de redactar ha sido, aunque no lo parezca, la primera, la relativa a la vida de Bravo Murillo. El motivo es la abundancia de bibliografía; se ha escrito tanto de él, que ha resultado muy difícil seleccionar qué cosas se describen y cuáles no. Bravo Murillo fue uno de los políticos del siglo XIX que más contribuyó al desarrollo de la economía española y a la honorabilidad en el desempeño del gobierno, lo que le es unánimemente reconocido. Convencido de la razón de sus convicciones, aunque no fueran aceptadas por sus coetáneos, creía muy posible que se reconocieran de algún modo en el futuro.
Para terminar esta breve reseña de Juan Bravo Murillo y como colofón de la misma, transcribimos sus palabras pronunciadas en el Congreso, el 30 de enero de 1858, lo que nos da una idea de su pensamiento político:
Hemos hablado mucho y se hablará constantemente de asuntos políticos, de derechos políticos, de institución o de puntos relativos a ellas; de todos modos, estos son medios y el fin es otro….

En política, se confunde con bastante frecuencia los medios con los fines. Lo que pretendió siempre Bravo Murillo, como dice José Luis Comellas, es un sistema práctico, realista, la buena administración del país que garantice la paz y la prosperidad del pueblo español, libre de la teoría inútil y en orden al fin supremo de la política.